Cómo limpiar fosas

Son muchos los medios para poder limpiar fosas sépticas con la finalidad de realizar un mantenimiento o por algún atasco que se pueda causar por la falta de mantenimiento o inspección de una fosa.

Muchas compañías prestan el servicio de limpiar fosas a cambio de precios razonables y accesibles al cliente, por lo que es un problema común que tiene muchas soluciones.

Cuando se le solicita el servicio de limpieza a alguna compañía, esta se encarga de evaluar las tuberías para asegurarse de que no tenga otros problemas. La limpieza de fosas consiste básicamente en eliminar toda sustancia, materia o elemento que pueda obstaculizar en el momento o en un futuro, dicha tubería.

Pero para esto existen ciertas precauciones, como el hecho de que, al limpiar fosas, no se debe mantener ningún tipo de llama o chispa cercana a la fosa, debido a que la descomposición de los residuos produce gases como el metano, que es sumamente inflamable, por lo que acercarlo al fuego podría causar un accidente.

Para esto, la persona encargada de realizar la limpieza, debe poseer la experiencia necesaria para evitar inconvenientes posteriores, así como proveer la información correcta encargada de diagnosticar el caso para conseguir las soluciones más rápidas y accesibles al cliente.

Para limpiar fosas se debe seguir un proceso de preparación y disposición de las herramientas a utilizar en cada caso. Primeramente, se procede a retirar la tapa que se encarga de mantener los gases y los malos olores, dentro de la fosa.

Esta tapa debe ser retirada con sumo cuidado, debido a que los gases pueden ocasionar una presión que, al ser liberada de forma incorrecta, podría hacer volar la tapa. Una vez asegurada lejos de la fosa, los gases serán liberados mezclándose con el oxígeno sin ningún problema.

Se recomienda que para limpiar la fosa se utilice agua limpia, capaz de remover cada residuo que se pueda encontrar en la fosa. Después de remover cada residuo se procede a utilizar una bomba encargada de absorber esos desechos para sacarlos de la fosa.

El agua solo reemplaza el líquido sucio que se va succionando para limpiar la fosa, de forma que siempre se debe colocar la misma cantidad de agua a la fosa, que los residuos que se saquen de la misma, para asegurar una fluidez. Seguido de esto, el experto procede a colocar el resto del agua limpia y cerrar la tapa.

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